LUIS MÁRQUEZ: Se estima que se usa menos del 50% de la potencialidad tecnológica de un tractor moderno”

TI.- Desde su amplia experiencia como docente, investigador y divulgador, ¿Cuáles señalaría como los hitos más importantes que han marcado la evolución tecnológica del tractor agrícola en estas últimas décadas? 

L.M.- Los cambios totales en los motores y sus sistemas de inyección, la generalización de los cambios en carga, la suspensión primaria en el eje delantero, los sistemas de guiado automático por GPS, la ergonomía del puesto de conducción, y todo lo que se relaciona con el diseño de los neumáticos y demás elementos de propulsión. Elementos que permiten manejar conjuntamente tractor y máquina accionada mediante una conexión electrónica. También algo de lo que se habla poco, pero que es esencial: la fiabilidad del producto, que permite ampliar los límites de garantía que ofrece el fabricante.

TI.- Ahora que lo que está ‘de moda’ es lo electrónico y lo digital, en lo que respecta a la evolución puramente mecánica del tractor, ¿El margen de mejora es escaso, o quedan todavía necesidades que resolver? ¿En qué aspectos generales o concretos cree que hay más recorrido para seguir innovando?

L.M.- El tractor agrícola está tecnológicamente maduro, por lo que se esperan pocos cambios en los aspectos mecánicos. Estos se están produciendo en elementos que faciliten reducir los tiempos muertos, como conexión y utilización de la toma de fuerza, facilitar el acoplamiento de aperos. Todo lo que se relaciona con la frenada del tractor y de los remolques que arrastra para poder aumentar las velocidades en transporte. Simplificación de la conducción, con un puesto de conducción racional en el que no se ofrezcan tantas pantallas como en el tablero de control de un avión… Se espera un aumento de la utilización de potencia eléctrica para el accionamiento de elementos del tractor y en determinados aperos accionados, lo que es muy diferente del “tractor eléctrico”.

TI.- El tractor actual es sin duda una máquina más compleja y necesita de una formación más avanzada por parte del usuario para poder sacarle todo el rendimiento que puede llegar a ofrecer, sobre todo desde el punto de vista tecnológico. ¿Se ha producido en general la misma evolución en la preparación de los usuarios que en las prestaciones potenciales de los equipos? ¿Diría usted que los agricultores en general aprovechan bien todas las prestaciones que les ofrecen los equipos modernos?

L.M.- En Europa los tractores ofrecen tecnología y altas prestaciones pensando en un comprador que realiza agricultura “empresarial”. La mayoría de los agricultores europeos no actúan como tales, posiblemente porque las dimensiones de sus explotaciones no lo permiten, y esto hace que muchas de las posibilidades que ofrecen los tractores modernos no se utilizan. Se estima que menos del 50% de la potencialidad de un tractor moderno es lo que se utiliza. Falta la formación que a los agricultores mayores les proporcionaba las Escuelas de Capacitación Agraria, y esto tiene sus consecuencias. Los fabricantes que ofrecen mayor tecnología están utilizando simuladores para formar a sus clientes, especialmente en máquinas que requieren una alta inversión. Habría que introducir estos sistemas en la “formación profesional”

TI.- La evolución del tractor ha sido quizá más rápida e intensa que la de otros complementos y equipos auxiliares en las explotaciones. ¿En qué medida el nivel tecnológico de los tractores que se comercializan en estos momentos se está desaprovechando por su utilización conjunta con aperos y equipos obsoletos?

L.M.- Los cambios en la maquinaria han sido muy importantes, aunque a ellos se les da menos publicidad que a los cambios en los tractores. La reducción en el trabajo del suelo con modernos aperos, las sembradoras para la siembra directa y para la siembra monograno, la fertilización de precisión, los equipos que permiten aplicar los fitosanitarios con garantías de eficacia, son ejemplo de ello. Muchas de estas máquinas se pueden controlar desde los monitores de los tractores modernos y la propia máquina puede controlar el funcionamiento del tractor. Estos sistemas los tendrán que adoptar las empresas de servicio a terceros para reducir los costes. El ISO-BUS es una primera opción, aunque no hay que olvidar las posibilidades del control inalámbrico.

TI.- Todo este camino tecnológico tiene seguramente un coste y el precio de los tractores, más allá de los parámetros puramente monetarios como la inflación, ha sufrido una evolución constante. ¿Cuál es por ejemplo la diferencia de coste medio por CV de potencia en un tractor actual, respecto a un tractor del año 1990 ó del año 2005? ¿Compensa el incremento con las prestaciones y la eficiencia conseguida?

L.M.- En el año 1990, según las estadísticas del Ministerio de Agricultura se vendieron algo menos de 20.000 tractores, de los cuales la tercera parte eran de simple tracción, con una potencia media de 73 CV y un precio por CV de alrededor de 44.000 pesetas (unos 240 €/CV). En el año 2005 se vendieron cerca de 16.500 tractores, de los cuales menos del 5% eran de simple tracción, con una potencia media de 91.5 CV, y un precio medio de 366 €/CV. En el año 2017, último publicado por el Ministerio, se han vendido 12 457 tractores, con una potencia media de 109 CV, y un precio por CV de 610 €; menos del 1% son de simple tracción.

El encarecimiento que se ha producido en los últimos años, de casi 10.000 €/tractor, es una consecuencia de la introducción de los sistemas de reducción de emisiones contaminantes en los gases de escape, y esto en nada ha mejorado la eficiencia energética con los tractores de hace diez años.

Se puede decir que un tractor de más de 10-15 años de gama alta, mantenía unas prestaciones similares a los modelos básicos actuales, salvo en lo que respecta a las emisiones contaminantes.

TI.- ¿En general diría usted que los agricultores adquieren el tractor que necesitan en función del tipo de explotación que tienen y de las tareas que van a realizar? ¿Será cada vez más necesario acudir a las empresas de servicios agrícolas para realizar las tareas puntuales que precisen los equipos con mayores prestaciones, en lugar de adquirirlos para la propia explotación? ¿Cuáles son, a su juicio, las preguntas fundamentales que debería hacerse un agricultor a la hora de adquirir un tractor?

L.M.- En general, el agricultor compra un tractor con más potencia de la que necesita, porque con ello considera que puede realizar sus operaciones agrícolas en el momento oportuno aunque las condiciones  atmosféricas sean desfavorables, pero esto tiene un coste. La utilización de un tractor menos de 500 h/año no es aconsejable, por el incrementos que se produce en el coste horario, salvo en cultivos especiales en los que esta opción sea necesaria. Las empresas de servicio o la utilización de tractores y máquinas de forma compartida son necesarias en la agricultura europea. Pero al agricultor le gusta disponer de su propio tractor, y es difícil que disponga de superficie de cultivo suficiente para poder rentabilizarlo.

En la “Plataforma del Conocimiento” de MAGRAMA hay una sección dedicada a la maquinaria agrícola (“Tecnologías probadas”) con unas hojas de cálculo que permiten analizar los costes de las inversiones necesarias para unas determinadas superficies de cultivo. Es necesario calcular los costes y la rentabilidad de la inversión antes de hacerla, bien directamente o buscando asesoramiento. Más importante incluso que los criterios técnicos deseados en el tractor son las limitaciones económicas.

Este texto es un extracto de la entrevista al profesor LUIS MÁRQUEZ, experto en maquinaria agrícola y presidente del Jurado de Novedades Técnica en FIMA, que se publicó en el nº 262 de la revista TIERRAS-AGRICULTURA.

NADIE SABE MÁS DE TRACTORES… LUIS MÁRQUEZ

EL TRACTOR DEL FUTURO. Una jornada de TIERRAS-CONGRESOS en la que expertos de primer nivel analizan cómo va a evolucionar el tractor en los próximos años. El profesor Luis Marquez nos cuenta sus reflexiones en esta entrevista.Dí que te gusta nuestra página TIERRAS CONGRESOS#tierrascongresos

Publicada por Tierras Congresos en Sábado, 16 de junio de 2018

 

La aplicación del ‘ecosistema digital’ en el sector agrario es ya imparable

La agricultura sostenible, que produce más con menos y con una menor huella ambiental, es una tendencia imparable que demanda nuevas tecnologías y la construcción de un ecosistema digital en el sector. Las TICs y, en particular, la IoT, son instrumentos clave para hacer frente a los retos de la agricultura sostenible del futuro, y apoyan la aplicación de técnicas agrícolas inteligentes y de precisión destinadas a mejorar los procesos de producción. Un aspecto importante que no puede pasarse por alto, y que es transversal a toda la cadena de valor agroalimentaria, es la seguridad alimentaria y la trazabilidad en origen: dónde monitorizar, dar veracidad y mejorar procesos de transformación, permite alcanzar las máximas especificaciones de calidad posibles.

Para ayudar a conseguir este nuevo ecosistema en la agricultura, en los últimos años la electrónica ha aumentando de forma significativa en los vehículos y aperos agrícolas. Esto implica una mayor seguridad, eficacia, precisión y eficiencia de las operaciones que se realizan con estos equipos. Sólo cuando las máquinas agrícolas se comunican entre sí y con los sistemas de gestión agrícola inteligente, se consigue una visión de la agricultura veraz y conectada. La industria europea de maquinaria agrícola tiene una larga y fructífera historia en el desarrollo e implementación de normas específicas para la electrónica y el intercambio de datos entre máquinas (tractor-apero), así como entre las máquinas agrícolas y los FMIS (Farm Management Information System).

Desde principio de los años ochenta, con la aparición de los primeros microcontroladores, comenzaron los primeros intentos por registrar datos de los vehículos agrícolas (por ejemplo: fuerza de tracción, consumo y resbalamiento) (Grevis-James et al., 1983). Con el avance de la tecnología y coordinación de la industria de la maquinaria se consiguió la normalización del envío de datos, que permitía la monitorización del rendimiento de vehículos agrícolas. Son dos las normas que gobiernan la interoperabilidad entre tractores y aperos de diferentes fabricantes: la SAE J1939 (Society of Automotive Engineers 1995) y la ISO 11783 (también llamada ISOBUS). A partir de 2001, la norma ISOBUS ha ido evolucionando y ha llegado a convertirse en la norma internacional adoptada por la industria de la maquinaria agrícola.En el pasado, sin embargo, todos los fabricantes utilizaban sus propias soluciones patentadas, que requerían una adaptación especial para cada combinación de tractor e implementos. ISOBUS lo simplifica ofreciendo una solución plug and play: sólo un terminal para una gran selección de implementos, independientemente del fabricante.

Todas las señales, tales como velocidad, posición de los brazos inferiores, RPM de la toma de fuerza, etc. están disponibles en forma estandarizada para cada implemento. La comunicación entre el implemento y el sistema de gestión de la explotación también está estandarizada y simplificada a través del uso del formato de datos ISO-XML.

Sin embargo, el arranque de esta tecnología ha sido complicado. A los profesionales agrícolas que compraron equipos basados en este estándar, se les prometía que la inversión en ISOBUS era una inversión segura y que daría una solución “Plug and Play” para todas sus necesidades. No obstante, no se estaban cumpliendo las expectativas y mientras tanto la DLG (única entidad de ensayos ISOBUS del mundo) se centraba en los aspectos técnicos para la prueba y la certificación de componentes. El cliente final simplemente no tenía una solución operativa entre equipos, sobre todo en el caso de marcas cruzadas (Vlugt 2013).

Hoy en día, gracias a la labor de la AEF (Fundación de Electrónica en Agricultura)  las pruebas de certificación ISOBUS se han hecho mucho más exigentes y se han creado herramientas para informar a los usuarios sobre las funcionalidades testadas y validadas entre máquinas de diferentes fabricantes (https://aef-isobus-database.org/isobusdb/login.jsf).

Otro reto fundamental es integrar los datos de estas nuevas tecnologías en un sistema coherente de gestión de las explotaciones. El principal problema surge de la naturaleza heterogénea de estos datos, lo que da lugar a una variedad de formatos e interfaces. La incompatibilidad de los diferentes formatos de datos suele ser un problema fundamental y se requiere un esfuerzo manual considerable sólo para convertir datos de un formato a otro. Por lo tanto, existe una necesidad imperiosa de un intercambio continuo de datos, ya sea entre el ordenador de la explotación y los dispositivos informáticos instalados en la maquinaria agrícola, o entre el ordenador de la explotación y los sistemas agrícolas externos, como contratistas, proveedores y servicios de asesoramiento, etcétera. Proyectos como la AEF y AgGateway (http://www.aggateway.org/), entre fabricantes y asociaciones industriales (CEMA), están avanzado hacia una agricultura digital conectada.

Un equipo de investigación de la Universidad Estatal de Iowa ha desarrollado una plataforma de registro de datos (CyCAN), una ECU independiente cuyo objetivo específico es cuantificar las propiedades clave de la maquinaria agrícola (Darr 2012). El registrador de datos CyCAN se conecta directamente al puerto ISOBUS de la cabina del tractor y proporciona un acceso directo a toda la información de bus CAN disponible.

Extracto del artículo escrito por Manuel Pérez-Ruiz (Dpto. de Ingeniería Aeroespacial y Mecánica de Fluidos. Área de Ingeniería Agroforestal. Universidad de Sevilla) y Jacob Carballido del Rey (Director General de Agroplanning) publicado en el número 260 de la revista TIERRAS-Agricultura.

VITICULTURA 4.0 Las claves de la gestión del viñedo con nuevas tecnologías en Abadía de Retuerta (Valladolid)

Declaraciones de ÁNGEL ANOCIBAR BELOQUI  (Director técnico de Abadía Retuerta)

TI.- ¿En Abadía Retuerta van a seguir mejorando las técnicas de obtención de datos de cara al futuro? ¿Cuáles son sus proyectos?

A.A.B.- Hasta ahora estamos limitados a obtener datos de sensores  de humedad que están a una profundidad máxima de 1’20 metros pero, esta campaña, vamos a poner sensores cada metro, desde 1 metro a 10 metros de profundidad, para saber hasta dónde desciende la humedad de los viñedos y para saber hasta dónde llegan las raíces de las viñas.

TI.- ¿Qué datos obtienen de la medición del crecimiento de la planta o la masa foliar? ¿Qué conclusiones han sacado?

A.A.B.- En Abadía Retuerta, Chema Méndez, responsable de campo, es el encargado de hacer todos los años las mediciones en campo, entre ellas el conteo de racimos o el seguimiento del crecimiento de los sarmientos.

Hacemos un conteo de los racimos antes de la poda en verde, en junio. Con el peso medio de éstos, en relación con los obtenidos los años precedentes, se hace una primera estimación de cosecha para saber si tenemos que hacer una poda en verde más o menos estricta. En la práctica, esta operación se realiza con una PDA, realizando un conteo de racimos cada 10 cepas y cada 10 hileras en todos nuestros viñedos. Estos datos se introducen en un programa informático con el que se obtiene la estimación de cosecha.

En 2016, el crecimiento medio de los pámpanos fue de un metro en el mes de junio. En 2017, a pesar de que son parcelas que se pudieron regar, el crecimiento medio fue de 30 centímetros porque no había reserva de agua en la tierra. Cuando no hay reserva, nosotros ya sabemos que la planta crece menos y genera menos racimos.

Con esta información, en 2017, como pasó en 2005, sabíamos que habría un 20% menos de cosecha. Es decir, a mediados de mayo de 2017 ya sabíamos que, en el mejor de los casos, en nuestra finca, por extrapolación, en Ribera del Duero habría un 20% menos de cosecha.

En 2017, debido a la sequía, las viñas ya no crecieron desde últimos de junio. En 2016 las cepas lo hicieron hasta casi finales de julio. Este dato es útil para programar los  despuntados de la campaña. Si es un año con muchas reservas, empiezas a despuntar lo antes posible y, quizá, tienes que hacer un segundo, porque sabes que el ciclo será largo y la planta va a seguir creciendo. Por contra, en añadas de pocas reservas de agua, probablemente no será necesario realizar ninguno.

TI.- ¿Qué aplicaciones útiles sacan controlando la integral térmica, contando racimos y midiendo el crecimiento de los sarmientos? ¿Se puede ahorrar dinero invirtiendo en una viticultura 4.0?

A.A.B.- El conteo de racimos, los utilizamos para estimar los kilos de uva previstos y, por tanto, para saber el número de racimos a dejar en la poda en verde. Los datos de la integral térmica y medición del crecimiento de los pámpanos nos sirven, por ejemplo, para ahorrar al no realizar un despunte de más. También a la hora de realizar la poda en verde, si los brotes son muy grandes, la operación es más costosa que si son pequeños. Si podemos predecir el crecimiento que tendrán estos brotes, podemos calcular el personal necesario para realizar esta operación cuando estos son más pequeños, a un coste menor. Si se hace la poda en verde temprana se necesitan mucho menos personal, con lo que eso supone de ahorro.

Breve extracto de la entrevista sobre VITICULTURA 4.0 publicada en el número 263 de la revista TIERRAS-AGRICULTURA

Detección temprana de malas hierbas utilizando imágenes UAV y algoritmos

RESUMEN

En los últimos años, el análisis de las imágenes generadas mediante vehículos aéreos no tripulados, drones o UAV (en inglés: Unmanned Aerial Vehicle), ha mostrado ser una eficaz herramienta de apoyo en la gestión de explotaciones agrícolas. A diferencia de otras plataformas remotas como satélites o aviones tripulados, los drones pueden efectuar rutas planificadas de vuelo a baja altura (máximo 120 m según la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, AESA). Ello unido a la posibilidad de embarcar sensores con distinto rango espectral, ha supuesto un gran progreso tecnológico que permite obtener imágenes de los cultivos objeto de nuestro interés con una elevada resolución espacial (ej.: 1-5 cm/píxel o incluso de pocos mm) en el momento agronómico deseado. Además, si el vuelo se programa para que estas imágenes tengan un alto grado de solapamiento entre ellas, pueden generarse modelos digitales de superficie (MDS) a través de técnicas fotogramétricas. En este artículo se describen los MDS y los algoritmos de aprendizaje automático (Machine Learning) como el clasificador Random Forest (RF) que hemos diseñado para cartografía de malas hierbas en cultivos de algodón y girasol en fase temprana tanto dentro como fuera de la línea de cultivo. Finalmente se especifican los ahorros herbicidas que se podrían obtener. Ver más información sobre el análisis de imágenes generadas por nuestro grupo para lograr diferentes objetivos agrícolas en nuestra web: www.ias.cisc.es/imaping.

Extracto del trabajo publicado en el número  263 de la revista TIERRAS-AGRICULTURA

AUTORES: Francisco Manuel Jiménez-Brenes1, Ana Isabel de Castro1, Jorge Torres-Sánchez1, José Manuel Peña2, Francisca López-Granados1

1Instituto de Agricultura Sostenible (IAS). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 14004 – Córdoba. Grupo Imaping (www.ias.csic.es/imaping) / 2Instituto de Ciencias Agrarias (ICA). Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). 28006 – Madrid.

 

 

“En un futuro muy próximo, la agricultura será de precisión o no será una agricultura rentable y sostenible”

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ CASASNOVAS

Profesor de Sistemas de Información Geográfica, Teledetección y Agricultura de Precisión en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria de la Universidad de Lleida

 TIERRAS.- ¿Cómo definiría a la Agricultura de Precisión (AP) y en qué se diferencia de la denominada agricultura inteligente o Smart Farming?

JOSÉ A. MARTÍNEZ.- La Agricultura de Precisión es el nuevo paradigma tecnológico de la agricultura, que comenzó su andadura hace algo más de unos 25 años pero que está tomando un gran auge y expansión en los últimos 5 años. Esta nueva forma de concebir la agricultura está aquí para quedarse. En un futuro muy próximo, la agricultura será de precisión o no será la agricultura de la que se espere una rentabilidad económica o que sea sostenible.

¿Qué significa que la agricultura sea de precisión? Significa adoptar estrategias de manejo de los suelos, de los cultivos y de los insumos, que estén orientados a obtener un mayor rendimiento y mejor calidad minimizando el impacto ambiental, aportando los insumos necesarios, en los sitios de la parcela requeridos y en el momento oportuno. Para ello debemos conocer cómo varía el potencial productivo de cada punto de la parcela, ya que no suele ser homogéneo.

Así, la AP utiliza tecnologías de sensores y de la información geográfica para obtener y analizar datos sobre la variabilidad del cultivo y de los factores de producción, con el objeto de mejorar el diagnóstico, la toma de decisiones y la eficiencia en el uso de insumos. Una vez conocemos esta variabilidad tenemos que tomar decisiones sobre qué hacer en cada sitio de la parcela y aplicarlo mediante las tecnologías de tratamiento variable, de manera que cada sitio de la parcela reciba su dosis adecuada (fertilizantes, pesticidas, agua de riego, etc.) en función del potencial de rendimiento, vigor o calidad del cultivo.

En cuanto a la diferencia de términos entre Agricultura de Precisión y Smart Farming, algunos opinan que son términos similares. Así, Smart Farming sería lo mismo que AP, pero con un término más fácil de comparar con otros similares como las Smart Cities, Smart Buildings, Smart Health, etc. Para otros, sin embargo, el término Smart Farming sería un paraguas más amplio que englobaría lo que entendemos como AP, incluyendo además otras tecnologías aplicadas a la agricultura como la Internet de las Cosas, redes Wireless, sistemas Big Data, drones, robots, etc.

TI.- Con la aparición de los drones, los sensores, las cámaras, los satélites… ¿Está empezando a cambiar el concepto de maquinaria agrícola tal y como lo conocíamos? ¿Existe en España una necesidad real de aplicar estos nuevos conceptos en la actividad agraria?

J.A.M.- Realmente esto es así. En los coches, la incorporación de sensores como los receptores de GPS nos permite desde hace ya unos años usar los navegadores. Más recientemente, otros sensores como los de ultrasonidos o los de detección electromagnética nos ayudan a aparcar. En la maquinaria agrícola es lo mismo, pero enfocado por ejemplo al autoguiado, al peso georreferenciado de la cosecha, a la siembra o tratamiento variable en base a mapas de prescripción basados en el vigor del cultivo calculado a partir de imágenes, a la detección y tratamiento de malas hierbas en tiempo real, etc.

En España existe la necesidad de implementar estos conceptos en la actividad agraria, ya no solamente para mejorar el rendimiento de los cultivos y obtener mayores beneficios, sino también para ser más respetuoso con el medio ambiente.  En otros países como en Estados Unidos o Australia se estima que entre el 20% y 80% de las explotaciones agrícolas utiliza algún tipo de tecnología relacionada con la AP. En Europa, sin embargo, este porcentaje como máximo alcanza el 20%. No obstante, el gran salto en Europa (y en España por tanto también), puede que venga en un futuro muy próximo de la mano de nuevas políticas medioambientales, que exijan planes de tratamiento diferencial de las parcelas de acuerdo a su potencial productivo. De esta forma, se podrá llegar a exigir que la fertilización, el aporte de agua de riego, o también los tratamientos fitosanitarios sea lo necesario para cada sitio de la parcela. Todo llegará, y en este momento no estamos ya tan lejos, ya que la tecnología para hacer esto posible, tanto de aplicación como de control, está disponible.

Extracto de una entrevista publicada en el nº 264 de la revista Tierras-Agricultura que analiza a fondo el desarrollo y las perspectivas de la agricultura digital y de precisión en España.

La cabina del tractor del futuro estará superconectada y trabajará con apoyo de drones

La cabina es el puesto de mando del tractor y el lugar donde el agricultor pasa cada año miles de horas para desarrollar diferentes tareas, sea invierno o verano, sea de día o de noche…

Por eso, su diseño acapara la atención de todos los grandes fabricantes de maquinaria agrícola del mundo, que trabajan en su desarrollo apoyados cada día más por empresas especializadas que les complementan en aspectos tan diversos como la ergonomía, la seguridad, la incorporación de nuevas herramientas como la visión artificial o la realidad virtual, la integración de pantallas, sensores, mandos tipo joystick e incluso proyecciones 3D u holográficas… Todo ello con el objetivo fundamental de convertirla en un espacio cada vez más saludable y eficiente, desde el que gestionar toda la información y controlar todas las tareas.

Esa externalización del diseño y la construcción de las cabinas, en manos de empresas super-especializadas en cada una de las herramientas que se incorporando, ha llevado a que un grupo de empresas europeas haya trabajado en un proyecto piloto para diseñar la cabina del futuro, la CAB Inteligente o SMART-CAB, que se presentó como novedad en la última edición de la feria alemana Agritechnica y que a lo largo del año 2018 podrá verse en otras ferias especializadas de primera línea dentro del agrario.

El prototipo de la cabina del futuro es una propuesta del CAB Concept Cluster, una asociación de colaboración de 13 fabricantes que han pretendido integrar en ella todas las innovaciones disponibles en cada una de las áreas de trabajo que se desarrollan desde la cabina. Cada miembro se centró en su especialidad y aseguran que todo está listo para la producción en masa tan pronto como cualquier fabricante lo requiera.

Entre las muchas novedades que pueden destacarse de este prototipo, vamos a hacer una lista con los aspectos más llamativos e innovadores:

Asiento de confort y sin volante.  Incorpora un lujoso asiento de masaje y con control climático, y sin volante. Los diseñadores creen que un volante y una columna de dirección habitual cierran la vista de la alimentación y lo han sustituido por una perilla giratoria en el reposabrazos izquierdo. El volante es obligatorio para circular por carreteras todavía, pero esperan que pronto deje de exigirse.

Smartphone y drone. La nueva cabina está llena de

pantallas táctiles para que el operador maneje diferentes funciones o para reflejar la visión de distintas cámaras.

Climatización total. Es un aspecto al que en el prototipo se le presta una atención especial. El clima interior en cuanto a humedad, temperatura, polvo… se puede gestionar en 3 lugares, mediante una pantalla.

La conectividad es prioritaria. En un futuro en que la agricultura digital y el manejo de millones de datos en tiempo real es la prioridad, la conectividad se ha convertido en un aspecto fundamental: el teléfono inteligente, los drones, la nube como centro de almacenamiento y la maquinaria auxiliar están todos conectados entre sí en tiempo real en esta cabina del futuro. Los diseñadores creen que un dron sobrevolará continuamente la cabina en un futuro próximo, lo que permitirá reconocer peligros y dará una visión amplia alrededor de la maquina.

Luz eficiente e inteligente. Una pequeña cámara mira constantemente al conductor y reconoce el movimiento de sus pupilas para dirigir la iluminación con mayor intensidad hacia ese punto. Las luces siguen el movimiento de las pupilas. Además, un sensor mide el reflejo de la luz y reduce las bombillas LED para no deslumbrar el conductor de un vehículo que se aproxima o cuando se está descargando material. Cada luz se enciende y apaga individualmente, e incluso pueden utilizarse como sistema de comunicación proyectando advertencias en el suelo para cualquier vehículo que viaje a su lado.

La presión social y la normativa europea sobre gestión del agua imponen la digitalización de los regadíos

La digitalización de la agricultura es una realidad cada vez más presente en el trabajo cotidiano de la mayoría de los agricultores. El uso de programas informáticos, la instalación de equipos destinados a recoger datos sobre el terreno en tiempo real y la transferencia de información entre máquinas y ordenadores u otros soportes, es una realidad cada día más frecuente, con el objetivo de conseguir una mayor eficiencia en los trabajos relacionados con la agricultura, optimizando el consumo de los insumos necesarios para llevarlos a cabo.

Además, los organismos europeos son cada vez más exigentes en todo lo relacionado con la optimización de la producción agrícola, con el cuidado del medio ambiente y con la salud de los consumidores, fijando en cada reforma requisitos más estrictos a través de la condicionalidad de la PAC, y promoviendo el uso de herramientas innovadoras que ayuden a cumplirlos, lo que abre grandes expectativas para la llamada agricultura de precisión y para el uso de herramientas digitales.

Dentro de las actividades de la agricultura, el regadío es una de las tareas más complejas y supone uno de los costes más importantes en cualquier explotación. Por eso y porque la Unión Europea está muy pendiente del ahorro/consumo de agua en España, de las emisiones de CO2 de la agricultura y del cuidado del medio ambiente, es especialmente necesario aplicar esa digitalización al regadío, porque será el camino que permita optimizar y gestionar de una manera más eficiente el uso y el consumo del agua, de acuerdo a las necesidades de los cultivos, a la disponibilidad de agua y a las condiciones meteorológicas y de las parcelas de cultivo.

Como ejemplo de que la digitalización del riego es ya una realidad que se va imponiendo en el trabajo diario del campo, vamos a ir presentando en los próximos meses en esta página de forma más sucinta y en la revista TIERRAS con mayor detalle una serie de experiencias de trabajo en explotaciones de cultivos extensivos, ofreciendo un amplio detalle del trabajo que se hace y del equipamiento que se utiliza.